El ajuste mata

En Moreno murieron dos trabajadorxs de la educación, tras una “falla” de gas ¿A qué tenemos que llegar para que el gobierno atienda los reclamos de la clase trabajadora?

El gobierno de Macri y sus diferentes rostros regionales –particularmente el bonaerense de la dulce Vidal, y el porteño del villano favorito Larreta- está acostumbrando a la sociedad a no dar respuesta ante las diferentes problemáticas sociales que ellos mismos generan a través de políticas de liso y llano desfinanciamiento del sistema público; estigmatización y criminalización de la pobreza y la consecuente protesta social; y rampantes mentiras ejecutadas a través de los medios de comunicación concentrados.

Así vuelve el desprestigio de la política como herramienta para transformar la realidad. Vuelven a generar, pasito a pasito, suave suavecito, un nuevo “que se vayan todos”. Y así también ocurren cosas que olvidamos a las pocas semanas, gracias al bombardeo contante y sonante de información que consumimos literalmente, segundo a segundo, como una ola que nos tapa y resulta hace parecernos imposible contrarrestarla. Son las ya conocidas prácticas del neoliberalismo cuando se entroniza en los resortes del poder: mellar las subjetividades, desanimar, desorganizar. Dejando de lado que nos despide, nos reprime, nos agujerea los bolsillos, nos congela los salarios, descontrola los precios, y un sinfín de etcéteras del circo del terror.

Hace exactamente una semana fallecieron dos trabajadores de la educación en la Escuela N° 29 Nicolás Avellaneda de Moreno, y me siento a redactar estas líneas como si hubiese ocurrido hace dos años. O tres. O mil. La lógica mercantil para el tratamiento mediático de los temas de agenda es otra arista fundamental para los objetivos antes mencionados: pero no hay cuaderno Gloria que tape la realidad.

“Está claramente ratificado y comprobado con los sucesos de Moreno que el ajuste mata. Por acción u omisión. En este caso por omisión”, dice Eduardo López, Secretario General de la CTA Ciudad. Ante la tragedia ocasionada por la desidia de los responsables del Estado, 26 escuelas bonaerenses suspendieron sus clases por fallas de gas. Fallas que no son atendidas en el más prosaico de los sentidos: “la propia Sandra de puño y letra presentó nota pidiendo que arreglen la pérdida”, enfatiza.

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Eduardo López. de CTA Capital.

La ligazón íntima entre las muertes de Sandra Calamano, directora de la institución, y el auxiliar docente Rubén Rodríguez, y la propia estructura económica del gobierno Macri, articulado, como un juego de palabras, en la desestructuración de los conseguido durante los años 2003-2015 en la República Argentina, está expuesta para quien quiera anoticiarse: “es necesario subrayar en qué circunstancias pierden la vida: calentando la leche antes del horario de entrada para que los chicos, cuando entren al colegio, puedan tomar algo caliente e ir a estudiar”.

Varixs de esxs niñxs, fuera de toda duda, viven en carne propia los roles que la escuela pública tiene que asumir en reemplazo de la familia, que ya no puede solventar sus costos diarios por la desocupación, la pauperización de la vida, la resignación de consumos por la satisfacción de las necesidades básicas, y un sinfín de cuestiones que cocinan el caldo de cultivo de la descomposición social.

Imagen de portada: Prensa SUTEBA

 

 

 

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