The fisher king, Terry Gilliam, 1991

Como en 1975, en The fisher king (que acá llegó con el vomitivo título de Pescador de ilusiones) tenemos nuevamente un Monty Python en busca del Santo Grial. Esta película es la segunda consecutiva que el mitad genio, mitad maestro, mitad dios de Gilliam filmó junto a Robin Williams.

La película es una fabula optimista y, por supuesto sumamente delirante, que mete en la coctelera psicología, relato mítico y el cuidado en el mensaje que deben tener los comunicadores en los medios masivos de comunicación: Jeff Bridges es una especie de Baby Echecopar con onda que pelotudea a todo el mundo con la cortina de Hit the road Jack.

Un quilombo hermoso.

Postdata. Lo que extrañé un poquito es la esencia british que siempre se cuela en las obras de ese orígen. Acá no hay ni una pizca. 

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