“Estuve 17 años al lado del mejor compositor del planeta”

Hablamos con Héctor “Pomo” Lorenzo, amo y señor de los palillos en la República Argentina. De Pappo’s Blues a Invisible; del vinilo a los nuevos formatos; del rock en los ’70 a su carrera solista.

Pomo es historia viva del rock argentino, aquél grito contracultural que pasó de los baños de bares capitalinos a la vida en comunidad; de los viajes iniciáticos a la protesta; del exilio a los festivales; de los sintetizadores a la distorsión; del vinilo al mp3. Atravesar toda esa experiencia oficiando de baterista de los más encumbrados maestros en la materia convierte al músico en una voz autorizada: tocó junto a Pappo, Spinetta, Fito Páez y Andrés Calamaro, entre otros. Formó parte de Invisible y Pappo’s Blues. Editó dos discos solistas. Huelgan las palabras. Aquí, el diálogo:

¿Qué relación tenés con la experiencia Invisible?

Hoy por hoy ninguna. Para ser sincero, afortunadamente ha pasado mucha agua abajo del puente. Pasó hace cuarenta años. En todo caso me remitiría a la experiencia de Bandas Eternas.
Un día, recibo un llamado de parte de Luis explicandome el proyecto. Con el tiempo, entendimos que eso fue una especie de despedida.

¿Cómo era tocar en aquél entonces?

Había mas adversidad. En aquel entonces no existían las programaciones de los teatros, tocábamos en clubes de barrio, clubes de bailanta. El típico baile.

¿Se ganaba plata tocando en los ’70?

Se podría decir que si. En aquellos itinerarios por los clubes haciendo shows de 45 minutos con no demasiadas ventas de discos si, teníamos un buen pasar. Se podía cenar en un restaurante, pagar los gastos del mes, quizás quedaba alguna moneda para comprarte algún capricho que tenga que ver con la industria musical. Y no mucho mas. Nadie se compró una mansión, digamos.

¿Dónde se conseguían los discos de bandas de afuera en aquellos primeros tiempos?

En El Agujerito o el típico bagallero tripulante de Aerolíneas que traía discos importados.

Todos vinilos… ¿Hoy como te llevás con los nuevos formatos?

Con el mp3 no me llevo porque es un audio muy precario. Escucho en CD. Y vinilos hace mucho que no oigo. Tengo entendido que ciertas ediciones de los últimos vinilos no responden a la copia en el surco del vinilo. Se ha hecho la copia a partir de un master, un despropósito.

Es imposible no preguntarte por el Flaco Spinetta, luego de Invisible continuaste colaborando en sus proyectos ¿cuánto tiempo estuviste junto a él?

Estuve 17 años al lado del mejor compositor del planeta. Así que como se me va a ocurrir un tema. Por ello mis discos solistas fueron editados tanto tiempo después (Primario, de 2010 e Histórico, de 2012).

¿Cómo te mostraba sus composiciones?

De una manera fragmentaria porque cada reunión para un ensayo o jugar al ping pong o lo que sea, lo aprovechaba para testear alguna idea en proceso de su parte, lo cual daba lugar a ser descartada o ser afincada para su posterior desarrollo.

¿Se puede establecer un paralelismo con Pappo?

Con Pappo fue mucho mas efímera mi participación. Luis tiene esa caraterística de diseñar la vestimenta de una canción afincándose en el medio que la va a representar, en este caso músicos particulares o bandas. En cambio, Pappo tenía sus ideas y las tocaba conmigo o con los músicos, o con los plomos, o con cualquiera que se le cruce por delante.

¿Seguís escuchando rock?

Es una pregunta bastante árida. Creo que inconscientemente si o por lo menos sigo buscando escuchar rock. Si te referís a la disciplina de seguir buscando cosas, cada vez escucho menos o prácticamente nada. Y al mismo tiempo es difícil hoy encontrarse formatos de rock que respeten la cinco letras que lo conforman.
Lo que ha variado fundamentalmente es calidad por cantidad. Hoy en día prima la cantidad y cuando hay una cantidad de oferta absolutamente descomunal está implícita la frustración. En primer lugar porque son tantas las ofertas que sabes que no vas a cumplir con todas.

¿Hay menos difusores de la contracultura?

Bajó el compromiso de los difusores del género que no tienen  tiempo ni una mecánica para compromterse. Cuando antes había dinosaurios que se comprometían con una temática determinada. Antes convivía el pasquín de la contracultura y la contracultura comercial.

¿Y de tocar en eventos patrocinados por el Estado qué opinás?

En aquél momento seria como tocar para la gorra. Aunque no olvidemos que Perón, el dueño de la industria argentina, tenía uniforme. Pocos ejemplos quedan hoy vivos que mantienen una conducta. Nosotros tocabamos gratis en Barrancas de Belgrano en l983 porque fue el inicio de la democracia.

¿Y por qué te dicen Pomo, en otro orden de cosas?

El apodo viene de una barrita de Juan B. Justo y Cuenca. Una barrita alternativa a nuestra barrita de Bolivia y Camarones, donde empezábamos a ir con los pelos largos debajo de la solapa a locales bailables del centro. Y de Caballito, Carlos V y Embassy en Esmeralda y Córdoba donde en medio de esa bailanta se abría el telón y tocaba gente con guitarras eléctricas.

(Entrevista realizada en el programa radial Desde la alcantarilla, martes a las 19 por Radio UNDAV 90.3)

 

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